MediaTinta

Ensayos sobre arte escritos por Frèdèric Durhomme, en los cuales admite sus técnicas para crear textos, así como también, para afanarlos con todo éxito.

Paul McCartney
Paul McCartney y su novia Jane Ascher junto al pequeño Julian Lennon en 1967.

Vo’ Jude

De de las can­cio­nes más lar­gas de The Beatles, «Hey Jude», sa­len a flote pe­que­ños sub­ma­ri­nos de afecto en­tre dos ami­gos cuya amis­tad pa­re­cía ya sumergida.

Hey Jude la es­cri­bió Paul y ha­bla de Ju­lian, el pri­mer hijo de John cuando éste se es­taba se­pa­rando de Cynt­hia. Ju­lian era un niño pe­queño, no más de cinco años. Paul ha­bía ido a la casa de John y se quedó muy afec­tado al ver a Ju­lian, el tes­tigo inocente del divorcio.

Esa es la his­to­ria que nos cuenta George Ha­rri­son so­bre esta can­ción. Fue edi­tada como sin­gle en agosto de 1968 y ha sido una de las can­cio­nes exi­to­sas más lar­gas de to­dos los tiempos.

Cuenta Mc­Cart­ney: —John y Cynt­hia (su pri­mera es­posa, an­tes de Yoko Ono) se es­ta­ban se­pa­rando y a mí me daba mu­cha pena Ju­lian. Pensé ir a su casa en ca­li­dad de amigo a tra­tar de ani­mar­los y ver cómo es­ta­ban.

—De­mo­raba una hora en ir en auto y en el ca­mino me po­nía a pen­sar can­cio­nes, por si acaso. Em­pecé a can­tar: «Hey Ju­lian… don’t make it bad, take a sad song, and make it bet­ter» («Vo’, Ju­lian, no te la com­pli­ques. Aga­rrá una can­ción triste y ha­cela fe­liz»). Era una can­ción op­ti­mista, un men­saje de es­pe­ranza para Ju­lian: «Bueno tus pa­dres di­vor­cia­ron, ya sé que no es para es­tar fe­liz de la vida pero todo va a sa­lir bien».

—Ape­nas la ter­miné, fui hasta lo de John y se la to­qué en el piano de él, aun­que pen­saba que te­nía que tra­ba­jarla un ca­chito más por­que ha­bía un pa­saje que de­cía: «The mo­ve­ment you need ir on your shoul­der». Mien­tras la to­caba, miré a John y le dije «Voy a arre­glar esa parte». «¿Qué?», me dijo. «Claro», le dije, «ya usé la pa­la­bra “hom­bros” y no la voy a an­dar re­pi­tiendo como un pe­lo­tudo». Y John me dijo: «No jo­das: es la me­jor parte de la can­ción. Yo sé de qué me ha­blás. Está bue­ní­sima». Y eso era lo bueno de John: yo ha­bía des­car­tado la frase y en cam­bio a él le encantaba.

Más allá de lo ge­nial de la mú­sica, la esen­cia de «Hey Jude» está en eso: el vamo’ arriba per­ma­nente, el in­con­di­cio­nal es­tamo’ acá para apo­yarte que toda buena amis­tad sabe brin­dar. Fra­ses como «Cada vez que es­tés me­dio ca­gado con todo, vo’ Jude, pen­salo: no an­des como un nabo con el mundo en­cima de tus hom­bros» son sín­te­sis de esos es­pal­da­ra­zos que todo buen amigo sabe dar («and any time you feel the pain, Hey Jude, re­frain; don’t ca­rry the world upon your shoulders»).

Sin em­bargo, lo que me­jor re­sume la can­ción, el gé­ne­sis de todo buen con­sejo, es jus­ta­mente lo que John vió con otros ojos: «Todo este tiempo es­tu­viste es­pe­rando a al­guien para ac­tuar —al pedo— y lo que no te das cuenta es que ese al­guien sos vos, m’hijo. Vo’ Jude, ¡en­cará! ¡lo vas ha­cer! Y ¿sa­bés por qué te digo esto? Por­que el mo­vi­miento que ne­ce­si­tas está jus­ta­mente en­cima de tus hom­bros». («And don’t you know that it’s just you? Hey Jude, you’ll do. The mo­ve­ment you need is on your shoulder»)

Mu­chas ve­ces es­pe­ra­mos que al­guien nos salve y ese al­guien, ese me­sías, so­mos jus­ta­mente no­so­tros. En las co­sas ma­las, por más que nos ayu­den, es la vo­lun­tad pro­pia —el mo­vi­miento que te­ne­mos en nues­tros hom­bros— lo que nos hace sa­lir a flote.

Como si no bas­ta­ran es­tas pa­la­bras, la can­ción ter­mina con un coro de vaya uno sa­ber cuán­tas vo­ces —co­la­bo­ra­do­res, grou­pies, fun­cio­na­rios de Ab­bey Road, per­so­nal de lim­pieza, maes­tras, pa­dres, ni­ños y el co­lo­rado de Omar— ha­ciendo en­ten­der al pe­queño Ju­lian, que a pe­sar que ya se ha­yan se ter­mi­nado los tres mi­nu­tos es­tán­dar de una can­ción pop, aún se que­dan can­tando para darle apoyo y ha­cerlo sen­tir que no está solo: «Na Na Na Na, Hey Jude! (¡can­ten pu­tos!)»

—«Hey Jude» es una de las obras maes­tra de Paul —pro­testa John, —y siem­pre me ha pa­re­cido un tema de­di­cado a mí. Po­nete a pen­sar que Yoko re­cién ha­bía apa­re­cido en es­cena y Paul me está di­ciendo en reali­dad «Vo’ Jude… Vo’ John» Ya sé que pa­rezco esos fans que in­ter­pre­tan las co­sas a su ma­nera (N. del A.: como yo) pero se nota que me ha­bla a mí. Esas pa­la­bras tipo «go and get her» («dale, an­date con la mina; ‘ta todo bien»), me está di­ciendo in­cons­cien­te­mente: «Dale, andá… de­jame, sorete»

—A ni­vel cons­ciente, no que­ría que yo diera el paso. El ángel de su in­te­rior le es­taba di­ciendo «dale tu ben­di­ción que se vaya con la mina y ¡a ca­gar!, que se curta» A la mierda con todo lo que ha­bía den­tro de él y eso no le ha­cía nin­guna gra­cia, por­que de última, es­taba per­diendo a su compañero.

Tal vez fue una do­ble ju­gada lo de Paul. ¿Quién sabe? Lo im­por­tante son los siete mi­nu­tos de ese vamo’ arriba, todo va a sa­lir bien. Fue­ron los últi­mos res­tos de amis­tad en­tre Len­non y Mc­Cart­ney an­tes que de que al pri­mero lo sen­ta­ran en ese mue­ble ja­po­nés del cual to­dos aborrecemos.

Desde el De­par­ta­mento de Au­dio de Me­dia­Tinta, se pre­paró un «Hey Jude» pro­ve­niente de tres ver­sio­nes: la pri­mera es­trofa es de la toma 7, el resto del tema se toma pres­tado de la ver­sión ofi­cial y el fi­nal —el na na na náh— es de la ver­sión del álbum «Love».

Es­cú­chese aten­ta­mente en este fi­na­lle presto con tutti, cuando queda un mi­nuto para ter­mi­nar, cómo que­dan solo las vo­ces y la ba­te­ría en un ma­ra­vi­lloso efecto «Can­dombe de la Aduana» e in­cluso, más ade­lante, el su­blime bajo de Mc­Cart­ney. Y no pi­dan por la le­tra en tiem­pos de Google.

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Carta al lector

Paris, IXe arrondissement D
29 de octubre de 2009

Cher lecteur:

Luego del encuentro que protagonizamos en el burdel de mala muerte de la calle Saint Très Putain, y antes de manchar los manuscritos con grandes aureolas violáceas-bordeaux de vino Berrete —las cuales acusó como «meras manifestaciones de un neoplasticismo amanerado»—, adjunto en este sobre los borradores del último capítulo de MediaTinta, «Vo’ Jude», del cual conjeturo ya habrá tenido la gentileza de leer.&mdash

Le ruego, estimado lector, que en caso de anhelar la publicación de una observación, apostilla, nota, comentario, glosa, coletilla, postilla, pastilla, tableta, comprimido o blíster, tenga la amabilidad de enviarnos una carta al Apartado de Correos bsmseinte mnsdueve sfvmsfydos tresochodos.&mdash

Por otro parte, anexo junto a este sobre cinco mil francos en pro de amortiguar los daños que en forma de vino, la tela su traje absorbió con todo éxito.&mdash

Recevez mes salutations distinguées:

Frèdèric Durhomme.-

Carta al escritor

Usted ya sabe dónde
17 de mayo de 2011

Frèdèric Durhomme.-
http://mediatinta.info.-
De mi menor consideración:

Atentamente: