MediaTinta

Ensayos sobre arte escritos por Frèdèric Durhomme, en los cuales admite sus técnicas para crear textos, así como también, para afanarlos con todo éxito.

Eduardo Mateo
Eduardo Mateo grabando en los estudios Sondor en 1976.

Mateo bien se lame

Y dijo Jaime Roos: «En un mo­mento en que toda la mú­sica es­taba elec­tri­fi­cada, Ma­teo sa­lió con una gui­ta­rra acús­tica solo con­tra el mundo».

E ste fue uno de los pri­me­ros re­gis­tros que mar­ca­ron lo que hoy es la mú­sica po­pu­lar uru­guaya. «Ma­teo solo bien se lame» es el pri­mer álbum so­lista de Eduardo Ma­teo (1940−1990) y es el gé­ne­sis de Jaime Roos, de Fer­nando Ca­brera, de Jorge Drex­ler. Este es nues­tro pe­queño se­creto. Este es Ma­teo, que solo bien se lame.

Gra­bado en Bue­nos Ai­res y edi­tado en 1972, es un con­junto de can­cio­nes sin ter­mi­nar res­ca­ta­das de al­gún cua­derno per­dido, de al­gún sueño, de al­gún mi­nuto an­tes de en­trar a gra­bar. Ma­teo ja­más fi­na­lizó este disco. Solo le dijo al pro­duc­tor, Car­los Pí­riz, «voy a com­prar ci­ga­rros» para irse a Mon­te­vi­deo y no vol­ver más.

Uno es­pera gran­des or­ques­ta­cio­nes van­guar­dis­tas pro­pias de los ’70 y nada: sólo una voz, una gui­ta­rra y un tam­bor; pero si se presta aten­ción, si se para la oreja, el co­ra­zón y la ima­gi­na­ción, se es­cu­chará la mis­mí­sima com­ple­ji­dad que sólo un ge­nio puede dis­fra­zar de sim­pleza, de be­lleza y lo­cura. Te­mas como «La Chola», «Quién te viera» o «Por qué» apa­ren­tan ser un río dulce y tran­quilo hasta que uno se su­merge y en­cuen­tra un mar pro­fundo, sa­lado y va­lioso como la plata.

—En un mo­mento en que toda la mú­sica es­taba elec­tri­fi­cada, en donde el ro­can­rol cada vez se ha­cía más so­fis­ti­cado y donde se ten­día ya a de­jar la forma sim­ple para lle­gar al rock hasta sin­fó­nico, Ma­teo sa­lió con una gui­ta­rra acús­tica, solo con­tra el mundo —apunta Jaime Roos.

¿Cómo es que puede com­pri­mirse tanta sen­si­bi­li­dad, tanta pro­fun­di­dad en trece can­cio­nes sin ter­mi­nar? Hay que to­mar este disco como una se­mi­lla: pe­queña, ma­rrón, tosca y frá­gil. Se planta y se riega con los oí­dos y a los trece te­mas cre­cerá el árbol de la mú­sica uru­guaya, de donde en es­tos casi cua­renta años —y sin re­co­no­cer al pe­ca­dor— se ha to­mado de sus frutos.

El tema es «La Chola». Chola era la ma­dre de Álvaro Sa­las, per­cu­sio­nista y amigo de Ma­teo de toda la vida. La can­ción fue com­puesta ha­cia 1971, pro­ba­ble­mente en un ins­tante y fue ins­pi­rada sim­ple­mente en el he­cho de que la Chola siem­pre se iba a tra­ba­jar des­pués del almuerzo.

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Carta al lector

Paris, IXe arrondissement D
28 de octubre de 2009

Cher lecteur:

Luego del encuentro que protagonizamos en el burdel de mala muerte de la calle Saint Très Putain, y antes de manchar los manuscritos con grandes aureolas violáceas-bordeaux de vino Berrete —las cuales acusó como «meras manifestaciones de un neoplasticismo amanerado»—, adjunto en este sobre los borradores del último capítulo de MediaTinta, «Mateo bien se lame», del cual conjeturo ya habrá tenido la gentileza de leer.&mdash

Le ruego, estimado lector, que en caso de anhelar la publicación de una observación, apostilla, nota, comentario, glosa, coletilla, postilla, pastilla, tableta, comprimido o blíster, tenga la amabilidad de enviarnos una carta al Apartado de Correos bsmseinte mnsdueve sfvmsfydos tresochodos.&mdash

Por otro parte, anexo junto a este sobre cinco mil francos en pro de amortiguar los daños que en forma de vino, la tela su traje absorbió con todo éxito.&mdash

Recevez mes salutations distinguées:

Frèdèric Durhomme.-

Carta al escritor

Usted ya sabe dónde
03 de octubre de 2010

Frèdèric Durhomme.-
http://mediatinta.info.-
De mi menor consideración:

Atentamente: