MediaTinta

Ensayos sobre arte escritos por Frèdèric Durhomme, en los cuales admite sus técnicas para crear textos, así como también, para afanarlos con todo éxito.

La naranja mecanica
Burgess también fue músico. Escribió dos sinfonías, varias sonatas y conciertos.

La naranja manuálica

—«Pu­bli­qué la no­vela “A Clo­ck­work Orange en 1962″, lapso que de­be­ría ha­ber bas­tado para bo­rrarla de la me­mo­ria li­te­ra­ria del mundo. Sin em­bargo se re­siste a ser borrada».

Y de esto la ver­sión ci­ne­ma­to­grá­fica de Stan­ley Ku­brick es la prin­ci­pal res­pon­sa­ble. —Así pro­testa Ant­hony Bur­gess, es­cri­tor y com­po­si­tor bri­tá­nico, bajo el tí­tulo de «In­tro­duc­ción. La na­ranja me­cá­nica ex­pri­mida de nuevo» en no­viem­bre de 1986, unas pá­gi­nas an­tes de co­men­zar este clá­sico de las dis­to­pías bri­tá­ni­cas —como lo son«1984» y «Un mundo fe­liz»— y de la cual fue adap­tada por Ku­brick en el ho­mó­nimo film de 1971.

—La na­ranja me­cá­nica —acusa la con­tra­tapa del li­bro —cuenta la his­to­ria del nadsat-​adolescente Alex y sus tres drugos-​amigos en un mundo de cruel­dad y des­truc­ción. Alex tiene los prin­ci­pa­les atri­bu­tos hu­ma­nos: amor a la agre­sión, amor al len­guaje, amor a la be­lleza. Pero es jo­ven y no ha en­ten­dido aún la ver­da­dera im­por­tan­cia de la li­ber­tad, la que dis­fruta de un modo vio­lento. En cierto sen­tido vive en el Edén, y sólo cuando cae (como en ver­dad ocu­rre, desde una ven­tana) pa­rece ca­paz de lle­gar a trans­for­marse en un ver­da­dero ser hu­mano.

Nos ex­plica Yo­na­tan Gó­mez, uno de los crí­ti­cos li­te­ra­rios lí­de­res del mo­vi­miento IPRILI («In­te­lec­tua­les Pri­va­dos de Li­ber­tad»): —Fáh, vo’, «La Na­ranja Me­cá­nica» es pero el pro­pio li­bro, pero el pro­pio ¿eh? ‘Ta de má’. Te voy a conta’ ahí la hi’toria cómo e’ ¿no? O sea, ‘Ta, po­nele que un bo­tija ahí ¿no? El Ale’ De Larsh, pa­to­tero así to’o mal, de lo’ ina’data’o de siem­pre ¿no? ‘Tonce’ se re-​empastillan lo’ pinta’ y ahí ‘ta tipo que vio­la­ban y te ma­ta­ban a la’ mina’ vo’ pero así zarpa’o, re-pasa’o pero mal y ‘ta, po­nele que ahí lo’ amigo’ se ca­lien­tan con el Ale’ ¿no? Y ¡fáh! te­rrrri­ble goma se arma y lo’ re-​queman con lo bo­tone’, así re-​cortada la gente. Todo mal.

—Ta, ‘tonce’ el tipo re-​quemado, lo me­ten pa’ aden­tro y ahí me­dio que em­pieza a en­cara’ el pinta y ‘ta, po­nele que ha­bía un mi’nitro ahí, del inte­rior, tipo la Daisi pero re in­glé’. ‘Tonce’ le di­cen ahí «vo’ mirá, ‘ta en­ca­rando abun­dante y te­nemo’ un asunto ahí, que puede sa­lir con una gente y te vamo’ a ha­cer bueno ¿sacás?».

—Y al flaco lo aga­rran ahí y lo ha­cen bueno ¿’tendé’? Pero bueno pero así, tipo el Ró­mulo que des­pué’ de que­dar re guar­dado sa­lió y se hizo mor­món vi’teh? Ta e’to e’ me­dio pa­re­cido. El pinta se cura pero no e’ el mi’mo de siem­pre ¿me ‘ntendé?

—‘Tonce’, lo que dice el tipo del li­bro ¿no? el An­toni Búr­gue e’ que’ vo’ no podé’ ser así, tipo ser bueno por­que te obli­gan, o sea, todo mal. Tené’ que ser bueno por­que te pinta y ahí vo’ tené’ que ele­gir en­tre ser malo o ser bueno por el tema del li­bre al­be­drío ¿tendé? Ademá’ la vio­len­cia e’ una cosa que e’tá en la na­tu­ra­leza hu­mana y vi’téh?, no podé’ ir con­tra eso.

—El tema e’ todo un de­bate mo­ral, así, en­tre que uno, di­gamo’, puede ele­gir en­tre ser bueno y malo ¿‘tendé? Ademá’ lo que dice el An­toni, o sea, sho le de­cía acá al com­pa­ñero de celda, le digo: «E’ tan in­hu­mano ser to­tal­mente bueno ¿no? como to­tal­mente mal­vado ¿me ‘ntendé pela’o? Lo que en­cara abun­dante acá e’ la ele’ción mo­ral ¿me ‘ntendé? La malda’ tiene que esistí junto a la bon­dad para que pueda darse esa ele­sión mo­ral, papá, sino no esití, ¿’tendé? No esistí. La vida se so’tiene gra­cia’ a la en­co­nada opo­si­ción, o sea pela’o, mirá lo que te digo: a la en­co­nada opo­si­ción de en­ti­dade’ mo­rale’». ¿No? ‘Tonce sho le de­cía eso al Yu­ver y buéh. ‘Tamo ahí, vi’téh. Te tengo que deja’ ami­táh por­que se me acaba el ho­ra­rio de visita.

Bur­gess es­cri­bió ori­gi­nal­mente la no­vela en tres par­tes de siete ca­pí­tu­los cada una y así fue en­viada a su edi­tor en Nueva York para ser pu­bli­cada en Es­ta­dos Uni­dos. No obs­tante, este re­chazó de pleno el último ca­pí­tulo, el vein­tiuno, ale­gando una suerte de ca­pí­tulo que so­bra y que no apor­taba nada a la historia.

En esa última parte, el bri­tá­nico cuenta cómo el per­so­naje Alex de Large crece, cum­ple vein­tiun años de edad —ma­yo­ría de edad en mu­chos paí­ses— y se da cuenta que la ul­tra­vio­len­cia que ge­ne­raba en los pri­me­ros ca­pí­tu­los ya no era ne­ce­sa­ria, que ahora era me­jor cre­cer, ma­du­rar, te­ner hi­jos, crear en vez de destruir.

De to­das ma­ne­ras, Bur­gess per­mi­tió pu­bli­carlo con solo veinte ca­pí­tu­los ya que ne­ce­si­taba el di­nero. Años des­pués, con­fesó que esto fue una clá­sica ac­ti­tud yan­kee y que esa pseudo-​censura, en la que se ge­ne­raba un (pe­ligo de cli­ché) canto a la es­pe­ranza y que no todo está per­dido (fin del pe­li­gro), era una tí­pica ma­ri­co­neada de los ingleses.

Sin em­bargo, a pe­sar de que el film fue ro­dado en In­gla­te­rra, Stan­ley Ku­brick se basó para la adap­ta­ción en la edi­ción nor­te­ame­ri­cana, es de­cir, sin ca­pí­tulo fi­nal. Bur­gess amó la pe­lí­cula en un prin­ci­pio pero luego, Ku­brick se lavó las ma­nos al de­jarlo solo para de­fen­derse ante acu­sa­cio­nes de que la pe­lí­cula ge­ne­raba violencia.

Bur­gess quedó he­rido por la falta de com­pa­ñe­rismo del di­rec­tor ante es­tas si­tua­cio­nes. De he­cho, el ac­tor prin­ci­pal, Mal­com Mc­Do­well se unió al es­cri­tor y ci­ta­ron como evi­den­cia del gran ego de Ku­brick el he­cho de que sólo el nom­bre de éste apa­re­cía en los cré­di­tos de aper­tura de la película.

—Mi in­ten­ción era que el li­bro con­clu­yese de esa ma­nera, pero tal vez mi jui­cio es­té­tico no era el co­rrecto. Los es­cri­to­res ra­ras ve­ces son sus me­jo­res crí­ti­cos, y tam­poco son crí­ti­cos. «Quod scripsi scripsi», dijo Pon­cio Pi­la­tos cuando hizo a Je­su­cristo rey de los ju­díos. «Lo que he es­crito, es­crito está». Po­de­mos des­truir lo que he­mos es­crito, pero no po­de­mos bo­rrarlo —dice Burgess.

Ale­jan­dro Do­lina con­fiesa que la no­ble ta­rea del crí­tico es ver más allá de la obra del au­tor, apor­tar algo que este no se haya visto, per­ca­tado o de­jado en claro. Es más una ta­rea de aporte que de sus­trac­ción. Fi­na­liza Burgess:

—El ca­pí­tulo vein­tiuno con­cede a la no­vela una cua­li­dad de fic­ción ge­nuina, un arte asen­tado so­bre el prin­ci­pio de que los se­res hu­ma­nos cam­bian. De he­cho, no tiene de­ma­siado sen­tido es­cri­bir una no­vela a me­nos que pueda mos­trarse una po­si­bi­li­dad de trans­for­ma­ción mo­ral o un au­mento de sa­bi­du­ría que opera en el per­so­naje o en los per­so­na­jes prin­ci­pa­les. In­cluso los ma­los bes­tse­llers mues­tran a la gente cambiando.

—Cuando una obra de fic­ción no con­si­gue mos­trar el cam­bio, cuando sólo mues­tra el ca­rác­ter hu­mano como algo rí­gido, pé­treo, im­per­ti­nente, aban­dona el campo de la no­vela y en­tra en la fá­bula o la ale­go­ría. La Na­ranja nor­te­ame­ri­cana o de Ku­brick es una fá­bula; la bri­tá­nica o mun­dial es una novela.

Por eso, me des­con­suela cuando al­guien me dice: «es­tás igual que siem­pre»: de­nun­cia la iner­cia de mis días. No obs­tante, tam­poco es bueno es­tar per­ma­nen­te­mente cam­biando sin una mí­nima po­si­bi­li­dad de ama­rrarse a cierta iden­ti­dad —o esen­cia— que siem­pre debe acompañar.

Creo que es me­jor: «me ale­gro que ha­yas cam­biado, para ser el mismo de siempre».

El tema es «March from “A Clo­ck­work Orange” (9h Symp­hony, 4th mo­ve­ment, Abrid­ged)» de Wendy Car­los con la voz Ra­chel El­kind. Per­te­nece a la banda de so­nido de la pe­lí­cula y es un Beet­ho­ven bajo los efec­tos del sin­te­ti­za­dor Moog siendo una de las pri­me­ras gra­ba­cio­nes que se uti­lizó un Vo­co­der para la voz.

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  1. El 3 de noviembre de 2009, a eso de las 01:53,
    Marinarrosa apuntó que:

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    ¡Ma­gis­tral la ex­po­si­ción de Yo­na­tan Gó­mez! Con lí­de­res así, IPRILI siem­pre será una reali­dad y no una utopía.

    Gó­mez es un canto a la es­pe­ranza y nos con­firma que nada está per­dido. Su len­guaje es muy apro­piado para dar su ver­sión al com­pa­ñero preso. Pre­siento que Yo­na­tan es muy ca­paz de desem­pe­ñarse en am­bien­tes in­te­lec­tual­mente su­pe­rio­res. –ha leído el li­bro y lo ha en­ten­dido– pero sabe tam­bién que sus ideas no po­drán ser tras­mi­ti­das si sus pa­la­bras no se ade­cuan al oyente de turno.

    Creo que hay una lec­ción que nos da Gó­mez su­pe­rior a la de Bur­gess. Éste po­drá ser leído por un pú­blico con una cierta edu­ca­ción pre­via, Gó­mez será com­pren­dido por aque­llos que no la tengan.

    Fré­dé­ric: Ud. ha cap­tado algo que mu­chos po­lí­ti­cos, edu­ca­do­res y re­for­ma­do­res nunca han con­se­guido. Felicitaciones.

    Au re­voir!

  2. El 3 de noviembre de 2009, a eso de las 02:03,
    Marinarrosa apuntó que:

    2

    Per­dón, una re­lec­tura del texto me hace pen­sar que Yo­na­tan está pri­vado de su li­ber­tad y ha leído el li­bro en la cár­cel ¿Es así? Le agra­de­ce­ría una respuesta.

  3. El 3 de noviembre de 2009, a eso de las 02:31,
    Yonatan Gómez apuntó que:

    3

    Ma­ri­na­rrosa: soy el Yo­na­tan ¿qué hashé ne­gra? ‘Toy priva’o ‘e li­berta’ pero no de intele’tualida’ ¿me ‘ntendé? Como le de­cía al Yu­ber, má’ que un canto a la e’peranza, soy una cum­bia a la e’peranza.

    Lo mu­cha­cho’ del mó­dulo tre’ siem­pre me can­tan: ♫♫ «y le­yendo le­tra’ y arriba y arriba y el Yona que arranca y que dice: “léete al Ulise’ del Jaime Yoise”» ♫♫

  4. El 3 de noviembre de 2009, a eso de las 23:47,
    Julita apuntó que:

    4

    Azo­rada es poco para des­cri­bir mi es­tado de es­pí­ritu ante la lec­tura de ta­maña apo­lo­gía de la vio­len­cia y del mal. El aná­li­sis del no­to­rio mar­gi­nal Yo­na­tan es un pa­té­tico in­tento de jus­ti­fi­car las atro­ci­da­des por las que se­gu­ra­mente se en­cuen­tra re­cluído, uti­li­zando una fi­lo­so­fía y un len­guaje pro­pios del peor Mujica.

    Esos se­ño­res Ku­brick, Bur­guess, Mc­Do­well, Do­lina. Pepe y otros ato­rran­tes por el es­tilo, en­tre los que me re­sisto a in­cluirlo a us­ted amigo Fré­dé­ric, dado su fino ori­gen, son re­pre­sen­tan­tes de lo peor y más bajo del gé­nero hu­mano, que de­be­rían ser obli­ga­dos a ba­ñarse, cor­tarse el pelo y ha­cerse una lobotomía.

    Luis Al­berto y la Di­vina Pro­vi­den­cia se en­car­ga­rán de ello.

  5. El 9 de noviembre de 2009, a eso de las 10:18,
    Frèdèric Durhomme apuntó que:

    5

    Di­vina Pro­vi­den­cia era el nom­bre una no­via que tuve. Era griega, po­li­teísta y de los jó­ni­cos. Mina rara.

Carta al lector

Paris, IXe arrondissement D
3 de noviembre de 2009

Cher lecteur:

Luego del encuentro que protagonizamos en el burdel de mala muerte de la calle Saint Très Putain, y antes de manchar los manuscritos con grandes aureolas violáceas-bordeaux de vino Berrete —las cuales acusó como «meras manifestaciones de un neoplasticismo amanerado»—, adjunto en este sobre los borradores del último capítulo de MediaTinta, «La naranja manuálica», del cual conjeturo ya habrá tenido la gentileza de leer.&mdash

Le ruego, estimado lector, que en caso de anhelar la publicación de una observación, apostilla, nota, comentario, glosa, coletilla, postilla, pastilla, tableta, comprimido o blíster, tenga la amabilidad de enviarnos una carta al Apartado de Correos bsmseinte mnsdueve sfvmsfydos tresochodos.&mdash

Por otro parte, anexo junto a este sobre cinco mil francos en pro de amortiguar los daños que en forma de vino, la tela su traje absorbió con todo éxito.&mdash

Recevez mes salutations distinguées:

Frèdèric Durhomme.-

Carta al escritor

Usted ya sabe dónde
03 de octubre de 2010

Frèdèric Durhomme.-
http://mediatinta.info.-
De mi menor consideración:

Atentamente: