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Ensayos sobre arte escritos por Frèdèric Durhomme, en los cuales admite sus técnicas para crear textos, así como también, para afanarlos con todo éxito.

Stuart Sutcliffe y Astrid Kirchherr
Stuart Sutcliffe y Astrid Kirchherr en Hamburgo, circa 1960.

Milonga para Jacinta

Frè­dè­ric Dur­homme tuvo una no­via y se lla­maba Ja­cinta Pe­reyra. Ja­cinta era una uru­guaya que viajó a Pa­rís con los ma­nus­cri­tos de su li­bro «Allá en la prosa me siento bien».

A la iz­quierda: Stuart Sut­cliffe. Fue pin­tor, poeta y ba­jista ori­gi­nal de The Beatles. Era el más íntimo amigo de John Len­non que lo co­no­ció en el Art Co­llege de Li­ver­pool cuando am­bos te­nían die­ci­nueve años. An­tes de ser lo que fue­ron, el cuar­teto de Li­ver­pool era un quin­teto y se hi­cie­ron mú­si­cos pro­fe­sio­na­les to­cando no­che tras no­che en las dis­co­te­cas y qui­lom­bos de Ham­burgo en­tre 1960 y 1961. Stuart no que­ría ser ba­jista pero John lo convenció.

A la de­re­cha: As­trid Kir­ch­herr. Es una fo­tó­grafa y ar­tista ale­mana, en­vuelta du­rante mu­chos años en el mo­vi­miento exis­ten­cia­lista fran­cés. Era no­via del ba­jista y pin­tor Klaus Voor­man que lo co­no­ció en la aca­de­mia Meis­ter Schule de Ham­burgo. En 1960, Voor­man es­cu­chó una mú­sica que sa­lía de la dis­co­teca Kai­ser­ke­ller de un tal grupo lla­mado The Sil­ver Beatles. Tan emo­cio­nado quedó, que in­vitó a Kir­ch­herr a que tam­bién es­cu­chara a esta manga de pen­de­jos in­gle­ses que usa­ban el pelo à lla El­vis.
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